nav-left cat-right
cat-right

Algatocín, corazón del Genal

Algatocín se divisa distinto dependiendo desde donde accedamos a él.

Podemos hacerlo desde Estepona, pasando antes por el pueblo de Jubrique y bajando luego hasta la orilla del río Genal para cruzar por el puente de la Venta San Juan e iniciar la subida hasta el pueblo. De esta forma, Algatocín se puede vislumbrar como un mosaico blanco rodeado de toda la espesura de sus bosques de alcornoques, castaños y encinas.

Algatocín, corazón del Genal

Algatocín, corazón del Genal

Otro de los accesos lo comparten tanto la ruta desde Algeciras-Ronda como la de Manilva-Ronda, pasando inevitablemente por el pueblo de Gaucín y por el cruce de Benarrabá. De este modo, Algatocín se extiende sobre su espacio y podemos recrearnos en el juego de equilibrio que hacen sus casas, todas encaladas de blanco, para hacer su asentamiento.

El acceso desde Ronda, dirección Algeciras, es el más impactante de todos, porque llegamos al pueblo sin avistarlo desde lo lejos. Vemos su torre-campanario como si estuviese colgada del abismo, con un esmalte simulando a un azul lapizlázuli. En una primera impresión nos parece inmensa para las pocas casas que vemos desde esta perspectiva.

Fuente junto a la calzada romana

Fuente junto a la calzada romana

En Algatocín nos encontramos rodeados de un montón de casas dieciochescas, aunque anteriores son algunos de sus monumentos más emblemáticos, como la iglesia de Ntra. Sra. del Rosario, construida en 1533, la fuente de San Antonio, que es del siglo XVII y la ermita del Santo Cristo, del XVIII.

Comparte Algatocín dos valles en su término: el Valle del Guadiaro, que es donde está su barriada de Salitre, y el Valle del Genal. Cuenta además con una de las mejores zonas acondicionadas para baño en esta vertiente del Genal.

En su zona del Valle del Guadiaro hay vestigios de Vesci, un antiguo poblado romano. Es en esta zona donde además hoy en día quedan restos en muy buen estado de un molino de harina, el molino de Valdivia.

Desde Algatocín podemos divisar Sierra Crestellina y, a lo lejos, las altas cumbres de la Sierra de las Nieves.

.

Artículo de Isabel María Sánchez Heras publicado en el número 29 de la revista La Serranía en abril de 2005.

© Editorial La Serranía, S.L. Prohibida la reproducción de textos y fotografías sin autorización previa y por escrito. Todos los derechos reservados.



Deja un comentario