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La cartera de Algatocín, Benalauría y Salitre

Muy pocos funcionarios de Correos piden plazas en los pueblos, ¡casi ningún profesional quiere ir a trabajar a pueblos!

En los pueblos, el trabajo de cartero es uno de los más bonitos. Así de contenta y de realizada se encuentra con su trabajo Pepi Andrades, la cartera de Algatocín, Salitre y Benalauría.

Pepi Andrades, la cartera de Algatocín, Benalauría y Salitre

Pepi Andrades, la cartera de Algatocín, Benalauría y Salitre

Para ella no hay nada complicado en su trabajo, porque le gusta mucho. De hecho, ella ha vivido siempre dentro de la profesión. Su abuelo materno era cartero, y luego, aunque su madre es de Algatocín, su padre, que es de Gaucín, siempre ha sido cartero en Algatocín, Jubrique y Genalguacil. Su hermano también es cartero en Ronda.

Tras aprobar las oposiciones, a las que se presentó el año pasado, ha conseguido la plaza en su pueblo. Está muy feliz, porque siempre ha querido ser cartera, y además quería vivir en su pueblo, pero si le hubiese tocado otro destino, estaría también muy satisfecha, porque es la profesión que ella ha elegido libremente.

Reconoce que hay muchos funcionarios de Correos que no quieren ir a trabajar a los pueblos porque para vivir lo encuentran aislado, quizás aburrido fuera del horario de trabajo, pero ella dice que el trabajar en un pueblo requiere de mucho esfuerzo, pero tiene más ventajas, porque prácticamente conoce todas las direcciones e incluso puede haber un trato más directo con los usuarios.

A Pepi la conocen en todo Salitre, Benalauría y Algatocín, que son los tres núcleos de población en donde ella trabaja actualmente. Empezó a trabajar cubriendo las vacaciones de su padre y algunas sustituciones, y por eso también la quieren mucho en Jubrique y Genalguacil, donde igualmente conoce a todo el mundo.

De lunes a sábado, Pepi, muy tempranito, va a hacer el reparto a Salitre. Luego abre la oficina para atender al público, clasifica el correo y va a hacer el reparto a Benalauría, vuelve a Algatocín, a la oficina, para entregar al enlace el correo que sale de Salitre, Algatocín y Benalauría. Posteriormente clasifica el correo de Algatocín y hace el reparto.

Ordenando las cartas

Ordenando las cartas

Aunque tiene un horario fijo de atención al público, y el del reparto también es muy aproximado, nunca sabe cuándo acaba su trabajo, porque como ella dice, acaba cuando se lo deja todo hecho: el reparto hay que hacerlo todos los días, y para repartir tiene que tener clasificado el correo. En las ciudades todos los carteros no trabajan todos los sábados, lo hacen por turno, pero Pepi sí trabaja todos los sábados. No le pesa, ya que siempre hace su trabajo con agrado.

Pepi lleva ya doce años trabajando en Correos. Ahora es cuando más feliz se siente con su trabajo, porque sabe que se va a quedar en su pueblo. Aunque no hubiese conseguido esta plaza, ella igualmente estaría feliz, le gusta ser cartera e ir con las cartas de un lado para otro, relacionarse con la gente, aunque mucho tiempo no tiene, pero al menos puede ir diciendo a cada uno de sus vecinos “buenos días” o “buenas tardes”. El que Pepi quiera quedarse a trabajar y vivir en su pueblo dice mucho de que realmente somos muchos los que no nos queremos ir del lugar en donde hemos nacido, sólo que es bastante importante poder tener un trabajo para poder quedarnos.

Esa es la ventaja de que la gente se sienta feliz con el trabajo que desempeña, los usuarios disfrutan de un buen servicio, y el caso de Pepi más, porque todos los que la conocemos sabemos que siempre está sonriente, alegre y tiene una palabra de amabilidad para con los que se relaciona.

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Artículo de Isabel María Sánchez Heras publicado en el número 26 de la revista La Serranía en mayo-junio de 2004.

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