Las primeras evidencias de poblamiento humano en las tierras del actual municipio de Algatocín se remontan a la Edad del Bronce (II milenio a. C.). Correspondientes a esta época se han encontrado algunos fragmentos de cerámica a mano en el paraje conocido como Cerro Gordo.
De época posterior, sobre mediados del I milenio a. C., también son evidentes los restos ibéricos hallados en Cerro Gordo, cuyo mejor ejemplo es el opidum o recinto defensivo cuyos restos podemos ver en la cumbre de ese cerro. Además, son frecuentes los fragmentos de cerámicas, algunos de ellos con pintura roja, de facies ibérica.
Finalmente, ya durante la dominación romana, Cerro Gordo y las tierras algatocileñas del Guadiaro vivirían su mayor época de esplendor. Así surgió una importante ciudad, llamada Vesci, al amparo del recinto defensivo de Cerro Gordo (éste debió ser remodelado por los romanos), el cual controlaba el Guadiaro, además del principal núcleo de comunicaciones de la Serranía de Ronda en época romana y que se ubicaba en el puerto de las Eras (Algatocín-Benarrabá). Esta importancia estratégica, junto a la riqueza agrícola y ganadera del lugar hizo de Vesci una de las ciudades más importantes de la Bética, llegando a emitir moneda propia.
Además, en torno a Vesci surgieron numerosas villas, algunas de ellas dedicadas a la producción industrial (como la textil), como parece demostrar el hallazgo de un gran número de pesas de telar en un yacimiento situado en Salitre.
En el año 711 llegan a la Península Ibérica los árabes. Junto a ellos vienen grandes contingentes de población bereber, entre los que se encontraban los Attus, quienes fundaron Algatocín, al que llamaron Al-Atusiyin, “el lugar de los Attus”. Otro pueblo fundado por los beréberes en el término de Algatocín fue Benamahabú, situado en Benajamón.
En los siglos siguientes, Algatocín y Benamahabú viven todos los abatares, políticos y bélicos, que sufre la Serranía, hasta que finalmente en 1485 pasan a manos cristianas (Reinos de Taifas, Almorávides, Almohades, Benimerines, Reino Nazarí).
El 27 de mayo de 1485, tras 774 años de dominación musulmana, los vecinos de Algatocín y Benamahabú, junto a los del resto de lugares de la Tahâ de Gaucín, se convierten en vasallos de los Reyes Católicos, tras firmar las capitulaciones suscritas por el Rey don Fernando.
De esta época sabemos que Algatocín tenía una población de 26 vecinos, lo que equivaldría a unos 130 habitantes. Su economía se basaba en la ganadería, contando con 590 cabezas de ganado menor y 3 de mayor por las que pagaban 2.730 mrs. de impuestos; y la agricultura, cuyos impuestos eran 41´5 fs. de trigo y 19 fs. 9 cel. de cebada por el diezmo y 693 por la fruta (producción de pasas).
La población de Benamahabú ascendía a 16 vecinos (72 habitantes). Su economía, al igual que Algatocín, se basaba en la ganadería y la agricultura. Desconocemos el número exacto de cabezas de ganado, pero gracias a los impuestos que pagaba podemos aproximarnos a él. Según los impuestos, 1.260 mrs., serían 40 vacas o 260 cabras. Por el diezmo pagaba 12 fs. de trigo y 1´5 fs. de cebada, mientras que por la producción de pasas pagaba 127´5 mrs. También debió ser importante para su economía el molino harinero (el Molinete) que existía a sus pies y que era movido por las aguas del Arroyo de Benajamón.
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Cuadro n°1. Evolución de la población en Algatocín y Benamahabú
Año Algatocín Benamahabú
1492 130 72
1494 130 72
1496 148 80
1498 148 80
150 1 54 —
1504 135 —
1541 220 —
Fuente: Elaboración propia.
Nota: Hemos multiplicado el número de vecinos por 4,4 para obtener el de habitantes.
El 13 de mayo de 1498, Algatocín y Benamahabú pasaron, junto a Gaucín, Benarrabá y Benamayá, a formar parte del Señorío de Gaucín, cuyo primer titular fue don Juan de Guzmán, Duque de Medina Sidonia; a quién se le había donado en remuneración a sus servicios durante la Reconquista del Reino de Granada.
El incumplimiento de las Capitulaciones por parte de los cristianos hizo que los mudéjares del Valle del Genal, incluidos los de Algatocín y Benamahabú, se levantaran en armas produciéndose la Rebelión de Sierra Bermeja en 1501. Finalmente los mudéjares fueron vencidos y el día 20 de junio se emite una pragmática por la cual eran obligados a la conversión al cristianismo o al exilio. Esto provocó una leve disminución en la población de Algatocín, que de 33 vecinos en 1497 pasó a 30 en 1504; y la despoblación de Benamahabú que ya nunca más volvió a habitarse.
Los algatocileños que permanecieron pasaron a ser moriscos.
Durante la primera mitad del siglo XVI la población se recuperó alcanzando en 1541 los 49 vecinos.
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Cuadro n° 2. Remate del Horno de Algatocín
Año Remate (mrs) Arrendatario
1548 4.875 Francisco Sánchez Chucar, vecino de Benarrabá 1567 13.125 Juan Díaz, vecino de Gaucín 1568 13.500 Hernando Alaxun, vecino de Algatocín
Fuente: Elaboración propia.
A pesar de haberse convertido al cristianismo, la Iglesia seguía persiguiendo a los moriscos, pues éstos practicaban algunos ritos islámicos como el degüello de animales mirando hacia la Meca, las ablusiones y baños o los ritos nupciales como las zambras y leilas. Esta labor de control era ejercida por el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de Granada. Algatocín no quedó ajeno a las visitas de este tribunal y, en 1560, el Licenciado Martín de Cascajales visitó la Serranía siendo procesados los siguientes algatocileños:
Francisco Martín por haber degollado atravesado. Fue multado con una misa y 3.000 mrs.
Francisco Martín Abenacaide por haber hecho baño para la boda de una hija suya. Misa y 3.000 mrs.
Juana Gómez, hija del anterior, por el dicho baño. Misa y 3.000 mrs.
Esta presión sobre los moriscos cada vez se hizo mayor, hasta tal punto que se hizo insoportable para los moriscos, lo que conllevó a que se rebelaran. Este nuevo levantamiento comenzó en 1568 en las Alpujarras, con un pequeño foco de rebelión en la Serranía, Istán, pero no sería hasta 1570 cuando la Serranía se levantara en armas.
El motivo de este levantamiento fue la expedición de don Antonio de Luna para sacar a los “moriscos de paz” de la Serranía. Esta acción llevada a cabo a finales del mes de abril terminó en un auténtico descalabro y causó la sublevación de toda la Serranía, incluido Algatocín.
En el mes de mayo, Pedro Bermúdez, Capitán de la Guarnición de Ronda, intentó acabar con el levantamiento por la fuerza, pero fracasa. Durante el verano, los moriscos sublevados saquean la Serranía produciéndose numerosos incidentes como la quema de la iglesia de Algatocín: “y por que en Montexaque y Algatocín an hecho grandes robos estos días y puesto fuego a una Iglesia destos lugares”.
Mientras tanto, Felipe II envía al Duque de Arcos para que pacte la rendición de los sublevados, pero también fracasa. Esto hace que no quede más remedio que preparar la guerra, que duró desde mediados de septiembre hasta mediados de diciembre del citado año de 1570, terminando con la rendición de los moriscos y su agrupamiento en presidios.
El día 5 de enero salió desde Ronda el Duque de Arcos con los moriscos de la Serranía, incluidos los algatocileños, con dirección a Castilla. Los moriscos algatocileños se instalaron en la ciudad sevillana de Carmona.
De este modo terminaba uno de los episodios más importantes de la historia de Algatocín, el de la presencia de los árabes, y comenzaba a forjarse el actual municipio con la llegada de los repobladores cristianos.
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BIBLIOGRAFÍA
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Benítez Sánchez-Blanco, R., Moriscos y Cristianos en el Condado de Casares. Córdoba, 1982.
Domínguez Ortiz, A. y Vincent, B., Historia de los Moriscos. Vida y tragedia de una minoría. Madrid, 1978.
Gozalbes Cravioto, C., Las vías romanas de la provincia de Málaga. Madrid, 1986.
Pérez Boyero, E., Moriscos y Cristianos en los señoríos del reino de Granada. Granada, 1997.
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Artículo de Manuel Becerra Parra y Pepi Duarte Fernández publicado en el número 22 de la revista La Serranía en julio-agosto de 2003.