Éste ha sido el primer curso escolar en el que hemos contado con el instituto de Algatocín para todo el Bajo Genal.
Desde el exterior impacta bastante el tipo de construcción que tiene todo el conjunto que compone este instituto de secundaria, porque la verdad, rompe bastante el paisaje, ya que no se ve adaptado. El interior sorprende, ya que todo el edificio tiene unos enormes ventanales que dan a la sierra y al valle. Es como si las clases se estuviesen dando en medio del campo porque del exterior sólo se ven rocas, tierra, árboles…
Con la reforma de la LOGSE, la verdad es que en los pueblos estábamos un poco preocupados pensando que si eran pocos los niños que teníamos, iban a quedar aún menos porque se tenían que ir a estudiar fuera.
En este instituto se ha puesto siempre mucho empeño. Agrupa a los cursos de secundaria de Atajate, Benadalid, Benalauría, Algatocín, Genalguacil, Jubrique, Benarrabá y Gaucín. Los alumnos de Gaucín vienen sólo a partir del segundo ciclo de secundaria, ya que el primer ciclo lo pueden estudiar en Gaucín.
Cuenta con trece profesores. Seis aulas para los dos primeros, dos segundos y dos terceros, además de las distintas aulas para los seminarios. El próximo año ya estarán los primeros alumnos de 4º. En total hay unos 120 alumnos de los pueblos que llegan cada día en autobús, pero a unas distancias como muy largas de 20 km. Está perfectamente equipado. Sólo faltan por acabar los arreglos del gimnasio, pero tiene un estupendo laboratorio de idiomas y otro de informática, aunque sin conexión a internet.
La verdad es que este instituto ha puesto un poco de esperanza en todo el proceso de despoblación de nuestros pueblos.
Lo que sí está haciendo falta a este instituto es el teléfono. No hay teléfono, ni fax, ni conexión a internet. ¿El motivo? Telefónica pide 120.000 euros para la instalación, ya que al estar en un campo situado el instituto hay que poner una línea especial y lo peor es que para ello no hay ahora mismo subvenciones. Otra posibilidad era conducir un cableado desde el pueblo hasta allí, pero eso no está permitido. En definitiva, esta cuestión es algo que preocupa tanto al profesorado como a los padres de alumnos de este centro, ya que si se produce alguna urgencia se podría complicar la cosa. Actualmente dependen de un teléfono móvil que a veces tiene cobertura y a veces no. También es problemático por todo el tema de los trámites de expediente, programaciones, o poder estar en contacto con la Consejería y tramitar todo más rápido.
José Acosta, su director, nos manifiesta su preocupación y también su posible búsqueda de solución con los chicos que cumplen 16 años y que no han aprobado, solicitando la creación de algún taller de empleo, porque hay chicos que no consiguen aprobar a los 16 años y tienen que salirse del instituto, de ese modo pueden continuar algún tipo de formación.
Ya este año el instituto ha contado con su primera Semana Cultural llena de actividades y hemos podido comprobar cómo el centro funciona bastante bien, y cómo puede a la vez ser un centro neurálgico para celebrar distintas conferencias, jornadas, congresos o actividades culturales.
Aunque con algunas dificultades y mucho esfuerzo, ya tenemos una mejora en educación en los pueblos del Bajo Genal. Nuestros chicos no tienen que salir tan pronto fuera de casa para estudiar y después de acabar la secundaria en este instituto pueden continuar el bachiller en Cortes de la Frontera, donde además tenemos residencia escolar.
Creemos que todos los habitantes de los pueblos nos merecemos una calidad en la enseñanza, que somos ciudadanos de primera y que las cosas, cuando se lucha por ellas, se consiguen. ¿En cuantos sitios hay un instituto en plena naturaleza?
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Artículo de Isabel María Sánchez Heras publicado en el número 21 de la revista La Serranía en mayo-junio de 2003.